domingo, 27 de enero de 2013

España en el corazón


Me di cuenta de que esta historia no tiene principio, pero bueno, dicen que las buenas novelas se caracterizan por los saltos en el tiempo sin perder la línea argumental (se nota que en el libro que estoy leyendo el protagonista es un editor?). Bueno, con tanta explicación me estoy desviando del tema de nuevo. El caso es que desde hace tiempo quería escribir sobre la aventura que fue organizar este cambio de residencia. Y evidentemente, todo empezó en España, y su maravillosa burocracia.

Voy a ser buena y os voy a ahorrar los 11 meses de planes, búsqueda de información, dudas y conversaciones surrealistas con P. Vamos directamente a cuando empecé a legalizar los títulos. Para el que no lo sepa, si tienes intención de obtener un visado de trabajo fuera de la unión europea, evidentemente lo primero que necesitas es un trabajo, pero ese paso me lo salte y como mujer precavida que soy decidí comprobar que requisitos me ponía el gobierno de chile para la obtención de cualquier visado que no fuese turista.

Si quieres entrar como turista no te piden nada, bueno, miento, se supone que tienes que llevar billete de vuelta (listo) una carta del banco o un extracto bancario donde aparezca que no eres pobre de pedir (listo) pero no especifican la cantidad de dinero exacta, así que depende del humor del de la aduana y la reserva del hotel o una carta de invitación (esa parte me la salte libremente). Consecuencia, llegue a la aduana y la mujer solo me deseo una feliz estancia, ni una mísera pregunta…

El caso es que si quieres sacarte un visado de trabajo la cosa se complica algo más. No es un requisito obligatorio, pero si la empresa te lo pide tienes que presentar tu título universitario, de master, del bachiller, etc… ellos sabrán lo que te quieren pedir o si te lo quieren pedir. Por otro lado el gobierno de chile quiere saber fehacientemente que no eres un delincuente fugado así que necesitas el certificado de antecedentes penales y certificado médico. Evidentemente tienes que tener pasaporte, llevar 4 fotos (en el mundo de la era digital que te sigan pidiendo fotos me mata) y otras cosas de las que ya se tiene que encargar tu futura empresa. La parte más sencilla, el certificado médico, prepárate para pagar e ir a la clínica que el gobierno chileno te diga. Así que estando tranquilamente en España lo único que tiene que preocuparte son los títulos y el certificado de penales, porque todo tiene que ir legalizado. Eso que suena tan abstracto en realidad es una auténtica tortura, estoy convencida de que es un truco del gobierno para evitar la sangría de jóvenes que huyen del país… sin embargo no contaban con que las ganas de no volver a verlos son superiores a cualquier traba burocrática.

Con toda esa información en la cabeza empecé por tratar de legalizar tanto el título universitario como el master. Al ser titulaciones privadas el papeleo es increíblemente largo y caro. Inocente de mi pensé que el título de bachiller como es algo legal, creado por el gobierno iba a ser el paso más sencillo… ja! Menuda broma… en fin, que se me ocurrió mirar en internet, un día así por encima y tras dos horas conseguí encontrar información sobre cómo hacer todo el proceso. Con las prisas no lo imprimí y cuando quise volver a consultarlo la página había cambiado y esa información no se encontraba por ningún lado!!!! Así que llame por teléfono y cuál fue mi sorpresa cuando un funcionario de lo más borde me dice que los títulos privados no se legalizan. Yo que había leído lo contrario ya no solo en la página del ministerio de educación sino en varias páginas de emigrantes me indigne, pero no merecía la pena decirle nada a semejante inútil. Así que recurrí a la segunda vía de contacto. Escribir un mail. Muy claramente expuse las dos cosas que quería hacer (léase legalizar título propio y título no universitario). Por suerte me respondió un hombre, Carlos (al que siempre le estaré agradecida) que muy amablemente me respondió y todas mis dudas y me explico claramente todos los procesos e incluso me remitió los enlaces para acceder directamente a la información que yo ya había visto anteriormente en la página web y que misteriosamente ahora es prácticamente imposible de encontrar.

Así que con mi información en la mano me fui al notario, a pagar 3’40€ por un sello en cada uno de mis títulos privados. Recogí una copia de cada título con un sellito del notario, que solo me servía para ir al presidente del colegio de notarios, o en este caso a su representante. Por suerte el notario me dio una lista de sitios a los que ir así que me fui a Ourense. Allí tuve que dejar los títulos y volver a recogerlos dos días después, eso sí, después de pagar 15 euros por cada uno. Lo único que hicieron fue ponerle otro sello y decirme, sabes que ahora tienes que ir a justicia a Madrid, verdad?? Pues claro que lo sabía!! La semana siguiente con mis títulos me fui a Madrid. Por cierto, antes había pedido cita previa en el ministerio de asuntos exteriores, sin eso olvidados de que os atiendan. Pase por el ministerio de justicia, todo muy rápido y con un funcionario súper agradable que me deseo mucha suerte en chile. Con otro sello más y una hoja grapada porque ya no cabían más sellos en el folio me dirigí al ministerio de educación, que se supone que tenía que legalizar mi título de bachiller. Allí fui hasta el despacho donde me dijeron que me atendían. El sitio parece a punto que caerse a pedazos, cuatro funcionarias estresadas se apiñan en un despacho donde tienen que atender a gente que el 90% de las veces no sabe qué hacer. Una de las chicas salió a hablar conmigo al pasillo puesto que un hombre bastante enfadado estaba descargando su frustración con una de ellas. Y su frustración no era otra que la misma que iba a tener yo en seguida. La mujer me pidió ver mi título y me dice, aquí no podemos hacer nada puesto que el título es de Galicia, eso te lo solucionan allá. Me dieron ganas de matar a alguien, pero evidentemente la culpa no era de esa chica, así que decidí seguir con el siguiente paso e ir al Ministerio de Asuntos exteriores. Como había pedido cita para la tarde entre sin problema y en cinco minutos otro funcionario de lo más simpático que estaba cantando barbaridades con sus compañeros me puso otro sello y me dijo, ahora al consulado de chile!!! Como ya habrás adivinado consulado de chile, otros dos días de espera, 10€ por título y otros dos sellitos más. Ya no había donde poner un solo sello… a todo esto, una semana que tuve que pasar en Madrid. Pero bueno, siempre tengo cosas que hacer y gente que visitar que me hacen bastante amena la semana.

Evidentemente tenía un problema con el título de bachiller, y todavía me quedaba solucionar el certificado de penales. Volví a Galicia e, inocente de mí pensé que internet podía encontrar información sobre como legalizar mi título en la Xunta. Después de 15 días, QUINCE, llamando a todas partes y que solo obtuviese respuestas como, no sé, eso no se hace, eso no te hace falta… cuando estaba a punto de tirar la toalla, mi madre (que más lista no puede ser) sugirió acercarnos a la oficina de la Xunta que hay en Lalín. Milagros de la vida la mujer que allí trabaja había trabajado un montón de años en educación y todavía sabía el teléfono de uno de sus compañeros. Entre todos consiguieron localizar a la única, LA UNICA!!!! Persona que sabe legalizar el título. Con los datos de ella, es decir, nombre, apellidos, departamento, subdepartamento, sección y número de teléfono me fui a Santiago, de Compostela evidentemente. Y lo de ese sitio sí que ya es de vergüenza. El hombre de la garita a la pregunta de donde esta educación me respondió, pregunta dónde están las columnas. Allí pregunte y un chico todo apurado me dijo, espera que encontremos a un bedel. Con el bedel salimos los tres a la terraza superior y me indicaron como llegar al edificio, luego lo de encontrar el departamento ya era cosa mía. Allí entre en la primera oficina que vi, puesto que no hay ni un solo punto de información, y la chica me dijo, creo que en la tercera planta esta, sino es en la siguiente. Allí me dirigí, y vuelta a entrar a preguntar en la primera oficina que vi. La mujer que no tenía idea de que le hablaba pregunto a una compañera que muy segura me dijo, vete al fondo y allí en las mesas de la izquierda esta. Sorpresa la mía cuando llego al fondo y a la izquierda solo había un montón de archivadores. Justo de una puerta salía un señora a la que volví a preguntar y muy animada me dijo que me acompañaba, a la derecha!! Cuando por fin pensé que había logrado mi objetivo resulta que la mujer no estaba!!! Y nadie sabía hacer el trámite. A una de sus compañeras ante mi cara de voy a matar a alguien me dijo no te preocupes, yo sé hacerlo, pero espera afuera. Estoy segura de que llamo a la compañera para preguntarle cómo se hace para estampar un sello en la parte de atrás de mi título!!!

Después me puse con el certificado de penales. Tuve que pagar las tasas, creo que 5’85 o algo así y después con el papel del banco me fui a Coruña. Después de una hora esperando y jugando toda la sala al trivial del teléfono de un niño que había allí conseguí el papel que dice que soy una buena ciudadana. Y tocaba volver a Madrid!!! Volver otra vez al ministerio de Justicia, al ministerio de asuntos exteriores… que se me ocurrió pedir cita a la mañana y eso era un caos!! La gente no le importaba que fuesen llamando por nombre, cada dos minutos se formaba una fila enorme de gente que no entendía que por mucho que estuvieses allí no te iban a atender antes. Después de eso tome un taxi hasta el consulado. Sorprendentemente el hombre del consulado me pregunto si era chilena!!! Creo que después de tanto trámite ya no sabía ni que hablaba… en fin, después de decirle que no me indico muy amablemente que en Santiago aun tenía que hacer un último trámite, sin el cual todo lo anterior no servía para nada. Y después de desearme mucha suerte en chile me di cuenta de que había terminado todos los trámites en España y ya me podía ir!!!

Por supuesto eso no fue así. Al volver a Lalín me enteré de que me habían clonado la tarjeta de crédito!!! Así que sin tarjeta no podía irme. Espere dos semanas, luego tres… y mi tarjeta nunca llego… así que decidí venirme de todos modos, evidentemente sigo sin tarjeta, pero así tampoco gasto el dinero que no tengo!!!

Definitivamente con la burocracia hay que tener harta paciencia como dicen acá… por suerte el trámite en Santiago, que era otro sello más fue muy rápido, no había nadie esperando y el hombre me selló los papeles al momento, no todo iban a ser problemas!!! Eso si, mejor no echo la cuenta del dinero que me costó hacer todo esto…