Es sorprendente como ha cambiado el mundo
gracias a internet. Ya no es que las distancias se hayan acortado y sea más
fácil hacer cosas cotidianas como hablar con la gente o realizar trámites. Nos
hemos acostumbrado a relacionarnos con una pantalla de ordenador y muchas
veces, al menos yo, antes de salir a comprar o de hacer algo compruebo si puedo
hacerlo antes vía internet. Para este viaje la página de españoles en Chile fue
muchas veces una ayuda y un consuelo. En ella encontraba gente como yo, que
habían cambiado España por este rincón al fondo de América Latina. Ellos habían
pasado por todo lo que yo pasé y podían ayudarte en las dudas que pudiesen surgir. Hasta ahora la
había utilizado para resolver pequeñas cuestiones, en realidad todos tenemos
las mismas dudas y seguro encuentras alguien que ya ha preguntado por eso y su
correspondiente debate debajo. Es increíble lo que nos gusta opinar y debatir,
de cualquier pregunta podía surgir una discusión encarnizada.
Sin embargo, esta vez no utilicé
la página para resolver dudas sino para emitir una señal de socorro. Después de
tres semanas en Santiago necesitaba vida social, desesperadamente. Quien me
conoce sabe que soy un ser social, que si me dejan hablo hasta con las farolas
y estoy convencida de que un día me van a responder, aunque sea por puro
aburrimiento… así que aburrida decidí preguntar si existía alguien que se
apiadase de mí y quisiese tomar algo. La verdad fue sorprendente la respuesta.
En cuestión de un par de días ya había hablado con una cantidad considerable de
españoles. La mayoría llevan aquí pocos meses y se encuentran igual que yo, en
un país extraño, buscando trabajo, tratando de acostumbrarse a una nueva
cultura que cada día descubres es más distinta a la tuya,….
Así que sin perder tiempo empecé
a quedar con ellos. Primero quede con M para ir a tomar algo a la zona de Lastrarria.
Allí se nos unieron otras españolas. Después de dos cocteles con fruta del
mercado estábamos todas de lo más alegres y ruidosas. Tanto que los de las
mesas de alrededor nos miraban mal y los camareros empezaron a equivocarse con
los pedidos… al final hablábamos como si nos conociésemos de siempre. Comparábamos
experiencias chilenas, opiniones, risas…. Al final decidimos alargar la noche e
ir a cenar suchi (si, así pronunciado, que pronunciar sushi es flaite. No me pidáis
que explique flaite, es como una mezcla de gañan, macarra, barriobajero y sabe
dios que más…) Después de marear al pobre camarero, de pedirle que nos sacase
fotos y demás pusimos rumbo a casa… cada una a la suya claro.
Al día siguiente me junte
con L otra española que lleva algo más de tiempo acá. Y también es diseñadora
de vestuario (si, aquí no se diseña moda, se diseña una cosa que la gente se
pone encima sin demasiado gusto y sin pensar demasiado en si coordina o no…). Esta
vez fui a una zona nueva de Santiago, a Ñuñoa. Nunca había visitado ese barrio así
que nos fuimos a tomar algo a un patio. Menuda semana de mojitos que me pegue…
Es sorprendente porque no
he conocido a nadie hasta ahora que me callera mal o que me molestara lo más mínimo.
Supongo que en el extranjero uno se hace más flexible, o que yo soy demasiado
buena… jejejeje En definitiva todos estamos más o menos en la misma situación,
todos somos jóvenes, con estudios, experiencias y estamos deseando
compartirlas. En general la sensación que tenemos todos es buena y eso hace las
cosas más fáciles. No hay nada peor que estar en el extranjero con una persona
que no hace más que quejarse y protestar por todo…
Evidentemente siempre se
tiene más feeling con unas personas que con otras, pero a mí me gusta conocer
gente y tener grupos de amigos variados. Las circunstancias han hecho que solo
pueda juntarme con determinadas personas hasta ahora, pero no me gustaría perder
contacto con ninguna…
Por cierto, que no me
olvido del resto de gente que conocí. Después de varios días hablando por fin
pude sacar a A de su retiro voluntario, que es un hombre que trabaja mucho y
como el señor mayor que es se va a dormir temprano (si alguna vez llegas a leer
esto estoy segura de que sabes que me refiero a ti!! Jajajaja) Así que el
viernes nos fuimos a cenar a Bellavista con M, su pololo (a estas alturas ya no
hace falta que os diga que significa eso, verdad??) y una pareja amigos de M. Por
primera vez en mi vida, pero no última, conseguí llegar a tiempo a alguna parte
en esta maldita ciudad. En realidad creo que fue por culpa de A que quedo
conmigo en el metro y me sabía mal hacerlo esperar y quedamos mucho antes de lo
necesario… Yo no contaba con llegar puntual por eso le dije que si…. Jejejeje en
definitiva conseguimos llegar a tiempo, pero M no estaba allí y el restaurante
donde quería cenar estaba hasta la bandera. Lo normal teniendo en cuenta que la
cerveza cuesta 2 lukas. Así que literalmente seguimos hasta el siguiente
restaurante. Bellavista es lo que tiene, las calles están llenas de bares y
restaurantes. Si no hay sitio en uno seguro que hay en el siguiente. Estuvimos
tomando pisco sour (yo, que soy muy lista) y cerveza caliente A (cosa demasiado
común en este país) hasta que llego M & Company. Cenamos varios tipos de
ceviche, mariscos con queso (si, aquí le ponen queso al marisco, creo que ya lo
he comentado antes, pero es que me sigue sorprendiendo lo bien que sabe). Después
de desistir de tomar cerveza caliente cambiamos a la sangría, también caliente.
Y ya cansados de hablar y cenar decidimos seguir la fiesta como dios manda…
bebiendo!!
Al final decidimos ser
inteligentes y meternos en el primer bar que no pareciese un chiringuito de
playa con rejas (alguna vez le sacare foto a ese lugar, en verdad parece una
jaula de pájaros gigante… aun no entiendo el porqué de esa reja…). Conseguimos una
mesa para los seis al ladito de una ventana. Hacía un calor de mil demonios y
dentro de los sitios era peor. Además hay que tener en cuenta que en chile todavía
se puede fumar en los sitios (aunque ya no les queda nada, el mes que viene
entra en vigor la ley antitabaco). En cuanto miramos la carta decidimos que lo
mejor era pedir por botellas. Es lo bueno de este país, que puedes pedir casi
cualquier bebida por botella. Al ser tantos compensaba pedir una botella de
ron, además la bebida (refresco) estaba incluida y sobre todo el hielo!!! El camarero
nos dijo que los españoles adoramos la bebida helada. Así que se preocupó de
tener el cubo del hielo lleno toda la noche. Teniendo en cuenta que la botella
de ron se convirtió en dos normal que nos trataran bien… jejejeje una de las
cosas más graciosas era verlos fumando a escondidas con el cigarrillo debajo
del banco. Ya no estamos acostumbrados a poder fumar en lugares públicos y mejor
que no nos acostumbremos que apenas nos quedan unos días de lugares atestados
de humo. Al final conseguimos salir de ese lugar donde trataron de envenenarnos
con unos chupitos de tequila con licor café (nunca, nunca, nunca probéis algo así).
Con ganas de más pero sin saber a dónde ir decidimos que era horas de irse a
casa. Al día siguiente evidentemente tenía una resaca de morirse que ni la
piscina fue capad de curar. Se supone que tenía planes pero no fui capaz de
levantarme de cama a tiempo.