Sé que prometí que esta
entrada iba a tratar sobre la vida real… pero en la anterior se me quedó en el tintero
una anécdota que no puedo dejar sin contar… es la vida real, pero la vida real
de Chile, así que es difícil para mí verlo como tal… es más una experiencia
surrealista… algo que a mí me chocó y al mismo tiempo me encantó… os voy a
contar mi primera experiencia en un “taller” mecánico en Santiago.
B tuvo un pequeño problema
con su auto y tuvimos que ir a reponer uno de los cristales de la ventanilla
del conductor. Evidentemente si íbamos al taller oficial le cobraban 80 lucas (unos
130€) por cambiar un cristal del tamaño de mi mano así que fuimos a una zona
conocida por que todas las tiendas de repuestos están allí igual que los “talleres
mecánicos”. Básicamente son varias calles en las que nada más entrar te sientes
como en un universo paralelo. En un momento estas en una zona residencial como
otra cualquiera, con sus edificios con portero y perros durmiendo en las
sombras y de repente, al girar en una esquina te encuentras en una calle llena
de autos y edificios con apariencia más que dudosa. No es una calle estrecha, más
bien al contrario, son unos tres
carriles en los que esperan los “captadores”, con autos aparcados en batería a
ambos lados. Los edificios son mayoritariamente de planta baja o como mucho de
una planta, medio ruinosos, alguno incluso no tiene tejado o puertas. Básicamente
los hombres que esperan entre el tráfico se acercan a cualquier auto que se
atreva a meterse por esa calle para ofrecerte sus servicios. En realidad en función
de lo que vayas a hacer te derivan a un lugar o a otro… evidentemente cada uno
tiene como sus “mecánicos” para los que trabajan. Esquivando por poco al primer
hombre que arriesgaba su vida en medio de la calle, le comentamos nuestro problema
al segundo que encontramos y muy amablemente nos indicó donde estacionar y
esperamos a que un chico nos hiciera un presupuesto. Básicamente corrió hacia
la tienda de repuestos más cercana y nos pidió 25 lucas por el cristal y el
trabajo. La diferencia de coste es espectacular. Y más todavía el método de
trabajo. Allí, en medio de la calle te desarman el coche y lo arreglan mientras
tu esperas en la acera rodeada de la gente más rara que te puedas imaginar… después
de unos 20 minutos la cristal estaba listo y nosotras volvimos al mundo real
con solo girar en la siguiente esquina… sigo teniendo la sensación de que
atravesamos alguna clase de portal hacia un mundo paralelo y no seré capaz de
volver a ese sitio jamás… jejejejeje
Hasta ahí mi pequeña anécdota.
Sé que tengo mil cosas que contaros, pero mañana tengo que estar en mi nuevo
trabajo a las 8.30. Y si!! Tengo trabajo!! No todo iban a ser vacaciones!! Pero
el cómo llegue a tener trabajo y casa propia va en el siguiente post, esta vez
os prometo que sí!!
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