lunes, 18 de marzo de 2013

Las uvas y el viento


Sé que prometí que esta entrada iba a tratar sobre la vida real… pero en la anterior se me quedó en el tintero una anécdota que no puedo dejar sin contar… es la vida real, pero la vida real de Chile, así que es difícil para mí verlo como tal… es más una experiencia surrealista… algo que a mí me chocó y al mismo tiempo me encantó… os voy a contar mi primera experiencia en un “taller” mecánico en Santiago.

B tuvo un pequeño problema con su auto y tuvimos que ir a reponer uno de los cristales de la ventanilla del conductor. Evidentemente si íbamos al taller oficial le cobraban 80 lucas (unos 130€) por cambiar un cristal del tamaño de mi mano así que fuimos a una zona conocida por que todas las tiendas de repuestos están allí igual que los “talleres mecánicos”. Básicamente son varias calles en las que nada más entrar te sientes como en un universo paralelo. En un momento estas en una zona residencial como otra cualquiera, con sus edificios con portero y perros durmiendo en las sombras y de repente, al girar en una esquina te encuentras en una calle llena de autos y edificios con apariencia más que dudosa. No es una calle estrecha, más bien al contrario, son  unos tres carriles en los que esperan los “captadores”, con autos aparcados en batería a ambos lados. Los edificios son mayoritariamente de planta baja o como mucho de una planta, medio ruinosos, alguno incluso no tiene tejado o puertas. Básicamente los hombres que esperan entre el tráfico se acercan a cualquier auto que se atreva a meterse por esa calle para ofrecerte sus servicios. En realidad en función de lo que vayas a hacer te derivan a un lugar o a otro… evidentemente cada uno tiene como sus “mecánicos” para los que trabajan. Esquivando por poco al primer hombre que arriesgaba su vida en medio de la calle, le comentamos nuestro problema al segundo que encontramos y muy amablemente nos indicó donde estacionar y esperamos a que un chico nos hiciera un presupuesto. Básicamente corrió hacia la tienda de repuestos más cercana y nos pidió 25 lucas por el cristal y el trabajo. La diferencia de coste es espectacular. Y más todavía el método de trabajo. Allí, en medio de la calle te desarman el coche y lo arreglan mientras tu esperas en la acera rodeada de la gente más rara que te puedas imaginar… después de unos 20 minutos la cristal estaba listo y nosotras volvimos al mundo real con solo girar en la siguiente esquina… sigo teniendo la sensación de que atravesamos alguna clase de portal hacia un mundo paralelo y no seré capaz de volver a ese sitio jamás… jejejejeje

Hasta ahí mi pequeña anécdota. Sé que tengo mil cosas que contaros, pero mañana tengo que estar en mi nuevo trabajo a las 8.30. Y si!! Tengo trabajo!! No todo iban a ser vacaciones!! Pero el cómo llegue a tener trabajo y casa propia va en el siguiente post, esta vez os prometo que sí!!

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